Aquel que llega por primera vez a Japón, percibe de golpe la distancia física y cultural que lo separa. Un país que desafía al mundo por el poder de sus contrastes. De un lado, la caótica e innovadora urbe que va siempre más allá, marcando tendencia entre otras metrópolis cosmopolitas. La de los trenes ultraveloces y calles repletas de rascacielos, neones centelleantes, bicicletas y viandantes. La locomotora que impulsa los cambios del país.
De otro, la cara más dulce y tradicional. La de los santuarios prendidos de las montañas, bosques sagrados y la de las seductoras y huidizas geishas que, aún hoy, se dejan ver por las callejuelas de sus antiguos barrios.
Una experiencia única para adentrarse en la cultura y tradiciones más auténticas del país nipón es alojarse en un Ryokan, enclavados en bellos parajes naturales. Suelos de tatami o alfombrillas de paja, puertas corredizas hechas de papel o shoji, descansar en un futón, degustar los platos típicos elaborados con un gusto exquisito o disfrutar de un placentero baño termal en un onsen privado. Todo ello, en una atmósfera que desprende una tranquilidad absoluta.
La mejor época para viajar a Japón es durante la primavera que goza de un clima cálido y además, es cuando acontece la floración del cerezo en la zona de Tokio (finales de marzo principios de abril). Espléndidos paisajes, montañas y jardines plagados del sonrosado color de las flores caracterizan a esta época del año.
Asimismo, el otoño también se convierte en una época ideal para viajar a Japón, caracterizado por las agradables temperaturas y por los tonos rojizos que adquieren las hojas de los árboles y que tiñen la naturaleza de unos colores muy especiales.
Uno de los acontecimientos más esperados en Japón es el denominado hanami, que se produce a finales del mes de marzo principios del mes de abril, y consiste en contemplar la floración de los cerezos, que anuncian con sus bellas flores el fin de la estación invernal y la promesa de un tiempo más cálido y agradable. El comienzo de una nueva etapa más bella y fructífera.
Este breve espacio de tiempo se convierte en el momento ideal para reunirse con familiares y amigos haciendo ‘picnic’ a la sombra de los árboles, rodeados por un espectacular paisaje repleto de flores blancas, rojas y violáceas.
Algunos de los lugares más populares para disfrutar de este acontecimiento son el parque Yoyogi en Tokio, el templo Kiyomizudera en Kioto y los jardines del Castillo de Osaka.