Los mismos paisajes de azul intenso, que fueron testigo del nacimiento y auge de las primeras civilizaciones del Egeo, reciben al viajero a su llegada a las Islas Cícladas.
Dédalos de verdes olivares recorren las colinas y las calitas azul turquesa de la hermosa Creta, la más grande del Mediterráneo. En Mykonos, racimos de casas con coloridos balcones se asoman al mar y un inconfundible olor a buganvilla acompaña el paseo por sus callejuelas, entre tiendas boutique y sofisticados cafés. Pero es en Santorini donde las puestas de sol dejan al viajero sin palabras. Las rojizas aguas del Egeo invitan a degustar los aromáticos vinos blancos de esta cálida tierra volcánica.
Época recomendada: finales de verano y otoño
La mejor época para viajar a las islas griegas es entre los meses de septiembre y octubre, cuando el clima es suave y los cielos aún siguen despejados.
Experiencias de temporada
Realizar un crucero privado por las islas Cícladas, con sus magníficos acantilados repletos de casas encaladas o sobrevolar la antigua ciudad de Atenas en helicóptero para contemplar las mejores vistas del país desde el Monte Lycabettus.