Laponia, el infinito pintado de blanco, paisajes interminables moteados por bosques de coníferas que conducen al cálido y acogedor hogar de Papá Noel.
El extremo norte finlandés, tierra de la etnia ‘sami’, seduce al viajero con sus increíbles auroras boreales, sus espectaculares bosques nevados, sus lagos congelados y sus inmensas llanuras donde el silencio solo es interrumpido por el sonido de los cascabeles de los renos. Situada justo en la línea que marca el Círculo Polar Ártico, nos adentramos en la entrañable ciudad de Rovaniemi, la aldea de Papá Noel, allí donde los sueños de los más pequeños se hacen realidad.
La mejor época para viajar a Finlandia es durante el otoño y el invierno. El color de las hojas en otoño, ‘ruska’, pinta Laponia con esplendor en una exhibición final del poder de la naturaleza salvaje antes de prepararse para el frío y gélido invierno. Durante la época más oscura del año, de diciembre a enero, el sol apenas se levanta sobre el horizonte. Los inviernos son largos, fríos, poco húmedos y con mucha nieve.
Durante estos meses se produce lo que los fineses llaman ‘kaamos’, las noches eternas con madrugadas en las que el sol no termina de salir. Sin duda, la mejor época para disfrutar de las espectaculares auroras boreales.
La entrañable Cabaña de Papá Noel
Una experiencia única en tierras laponas es la visita privada al lugar más mágico del planeta, la Casa de Papá Noel, donde los sueños de grandes y pequeños, se convierten en realidad. Recorrido en privado en trineo tirado por renos por un sendero mágico y oculto en el bosque nevado hasta la acogedora y entrañable cabaña de Papa Noel, donde los elfos y el mismo Papa Noel esperan impacientes a los más pequeños para recibir sus cartas y escuchar sus deseos.